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Darío Fabián Hernández

Candidato a la Rectoría de la Universidad Veracruzana

A partir de la convocatoria que la H. Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana emitió el pasado 30 de junio del presente año, en pleno uso de mis derechos como académico investigador adscrito al Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales, con la genuina convicción de poder coadyuvar al desarrollo y consolidación de la Universidad Veracruzana como referente de educación superior en el ámbito nacional e internacional, manifiesto mi interés para ocupar el cargo de Rector durante el periodo comprendido entre el 1 de septiembre de 2021 y el 31 de agosto de 2025.

 

La aspiración que comparto es resultado de la experiencia, el conocimiento y el aprecio que he desarrollado en esta institución como estudiante, docente, investigador, funcionario universitario, promotor de la vinculación social y como servidor público, desde donde he podido conocer y reconocer el avance que ha logrado nuestra comunidad universitaria a lo largo de su historia y de la misma forma, comprender la gran cantidad de retos que aún tenemos por delante como institución, especialmente en un momento en el que persisten escenarios ambientales, sociales, sanitarios y económicos que nos exigen innovar para tomar decisiones que apoyen la construcción de un mejor país. 

 

A raíz del establecimiento del fenómeno de la globalización de la economía, la información, la tecnología y la comunicación, las instituciones de educación superior adquieren un papel privilegiado al ser fuente de ciencia y formación humana pero al mismo tiempo son ejes de responsabilidad para la generación de soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad mundial, especialmente porque la Universidad puede y debe ostentar la innovación en todas sus manifestaciones, como el paradigma estratégico que moldee su razón de ser, permeando sus objetivos, programas, proyectos y particularmente, a su estructura de gobierno.

 

Nuestra actualidad está marcada por la preocupante situación global del virus del COVID-19, crisis que ha generado un sinnúmero de efectos colaterales de orden tanto social como económico y ambiental sin precedentes en la historia reciente de la humanidad; por ello es que la universidad pública mexicana debe adaptarse y renovarse para establecer un nuevo modelo de gestión universitaria que nos permita abordar este reto llamado Sindemia, donde no sólo resulta prioritario atender los problemas asociados a la salud pública, sino a la complejidad de adversidades inherentes a ésta.

 

La Universidad Veracruzana es sin duda la institución de educación superior con mayor relevancia y peso en el sursureste del país. El avance que nuestra casa de estudios ha desarrollado en los últimos años es innegable, especialmente en lo que se refiere a la acreditación de los programas, el incremento de la cobertura en el estado de Veracruz, la diversificación de la oferta educativa en todos los campus, la creación e implementación de un protocolo de violencia de género, el impulso a la Universidad Veracruzana Intercultural, el enfoque de internacionalización y el apoyo que han tenido las diversas manifestaciones artísticas, culturales y humanísticas en las que ha sido líder la Universidad Veracruzana en los planos regional, nacional e internacional. Estos importantes avances parten de una gestión universitaria que ha venido aprendiendo a consolidar las fortalezas institucionales pero sobre todo se deben al compromiso, dedicación y ahínco que las comunidades estudiantil, académica, administrativo, técnico y manual han tenido como respuesta al aprecio que le tienen a nuestra institución.

Estoy convencido que la Universidad Veracruzana es una pieza fundamental en la vida pública de Veracruz y de México por su esencia formadora de profesionales y generadora de conocimiento pero sobre todo, porque a partir de ella se sostienen engranajes que animan la maquinaria productiva y la acción ética-cívica de nuestra sociedad. Hoy por hoy el debate sobre la Universidad no soslaya la pertinencia de su existencia, sino cómo su quehacer desde la academia, la gestión y la vinculación, posibilita la formación de ciudadanos globalmente responsables que abonen a la regeneración del tejido social en su conjunto.

 

Es fundamental reiterar que la Universidad Veracruzana existe por y para la sociedad. Esta relación histórica Sociedad-Educación nos lleva a estar orgullosos de lo que hasta ahora hemos logrado pero sin duda plantea nuevas exigencias que habrá que solventar con estrategias de gestión novedosas; con un gasto eficiente y transparente; desarrollando una visión de largo plazo y con un modelo educativo que se centre en nuestra principal fortaleza: nuestros estudiantes.

 

Para lograr este cometido, el proyecto que me honro en presentar ante ustedes integra cuatro ejes de gestión académica y de gobierno apoyados por un conjunto de dimensiones transversales que guiarán nuestro quehacer, al que denomino Innovación social con ciencia y humanismo, pues como ya lo he mencionado, creo firmemente que la Innovación es una conditio sine qua non para que las universidades públicas mexicanas cumplan con su ontología social y coadyuven a la verdadera transformación de las circunstancias de su entorno.

 

Es muy importante destacar que este proyecto recoge una diversidad de perspectivas, opiniones, preocupaciones y propuestas de los diferentes actores que fundamentan a la Universidad. Al interior de la Institución se contó con la participación de estudiantes, académicos de tiempo completo y de asignatura, personal técnico y manual, gestores administrativos, funcionarios y egresados; con igual interés e importancia se lograron recuperar expresiones de padres de familia, empresarios, proveedores, instituciones educativas socias, representantes de gobiernos y ciudadanos preocupados por el devenir de una institución pública que representa una comunidad de más de 100 mil personas y cuya presencia impacta a la economía de más de medio millón de veracruzanas y veracruzanos.

 

De la misma forma, me permito compartir que el equipo de trabajo que hizo posible este proyecto representa otra de las necesidades subyacentes en la superestructura universitaria: el relevo generacional. Esta propuesta parte de la experiencia de un gran número de universitarias y universitarios que han tenido el honor de construir desde hace décadas la universidad que hoy tenemos, pero a su vez engloba el dinamismo, talento y particularmente la pasión de un grupo de jóvenes universitarios que anhelan construir una Universidad Veracruzana moderna, sostenible y resiliente a los retos globales que nos plantea el horizonte a 2040.

 

El compromiso que desde hoy asumo con la comunidad universitaria durante este proceso no es otro que enaltecer el nombre de la Universidad con responsabilidad, experiencia y asertividad, buscando que nuestra casa de estudios consolide su deber con la libertad, la justicia, los derechos humanos, la igualdad, la ciencia, la interculturalidad, la sostenibilidad, la cooperación y la solidaridad pues somos lis de Veracruz: Arte, Ciencia y Luz.

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